
Historia de la Orden Masónica de Chile
Una tradición silenciosa, nacida de antiguas corrientes iniciáticas, ha sido preservada y transmitida a través del tiempo con un propósito profundo. En Chile, esta llama tomó forma concreta en una Orden que buscó profundizar este nexo de profundo esoterismo entre masonería, hermetismo y Kabbalah. Guiada por figuras clave y linajes auténticos, su desarrollo ha tejido una rica herencia espiritual y filosófica. A través de ritos, grados y enseñanza viva, se ha consolidado como un camino serio y metódico de perfeccionamiento. Hoy, su historia no solo se recuerda… se continúa, invitando a todo buscador a descubrir lo que permanece oculto a simple vista.
Hay historias que no se leen solo en los libros, sino que se transmiten en silencio, de generación en generación, como una llama que nunca se apaga. Así es la historia de nuestra Orden, que hunde sus raíces en las antiguas corrientes iniciáticas de Occidente y encuentra su expresión en el tiempo presente.
Bajo su nombre inicial, Orden Masónica Hermético Kabbalista, fue establecida en Chile en el año 1968 por el Sublime Hermano Carlos Blin Arriagada, contando con la venia y aprobación del Gran Hierofante Mundial, el Sublime Hermano Robert Ambelain, heredero y conservador de los Ritos Confederados. Su propósito fue claro desde el inicio: preservar, cultivar y transmitir los principios espirituales, filosóficos y esotéricos que dan vida a la masonería en su dimensión más profunda.
Su nacimiento respondió a una necesidad real: abrir un espacio donde la masonería pudiera vivirse plenamente en su dimensión espiritual. En ella, el simbolismo masónico se integra de manera armónica con las tradiciones herméticas y la sabiduría de la Kabbalah, trabajadas de forma seria y metódica en el Rito Antiguo y Primitivo de Memphis Mizraim.
Desde sus primeros pasos, la Orden se concibió como una senda de perfeccionamiento interior, abierta a hombres y mujeres dispuestos a conocerse a sí mismos y a comprender las leyes que rigen la existencia.
Inspirada en el Rito Antiguo y Primitivo de Memphis Mizraím, junto con las fuentes del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito Escocés Rectificado —herencia también vinculada a Robert Ambelain—, la Orden estructuró su enseñanza en un sistema iniciático de noventa y cinco grados. Cada grado representa una etapa en el camino del desarrollo simbólico y espiritual del iniciado, sostenido siempre por el estudio, la reflexión y la práctica ritual.
A lo largo de su desarrollo, la Orden ha contado con la guía y el influjo de Maestros Ilustres de reconocimiento internacional, verdaderos facilitadores de su crecimiento. Entre ellos destacan, como ya se ha señalado, Robert Ambelain, figura clave en la reorganización de las corrientes iniciáticas occidentales; Fermín Vale Amesti, pilar en la transmisión de los más altos grados iniciáticos; y Carlos Blin Arriagada, fundador y organizador de la Orden en Chile.
Desde su origen, el trabajo se apoyó en el Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Mizraim, que sirvieron de base para las prácticas iniciales, las que se desarrollan en su parte operativa a través de la Orden Martinista Iniciática. Con el tiempo, y gracias al influjo iniciático, los rituales fueron profundizándose e integrando de manera más plena las dimensiones espirituales, herméticas, alquímicas y kabbalistas, dando forma a un cuerpo de enseñanza coherente y vivo.
El año 1985 marcó un momento importante en su consolidación, al incorporarse nuevas filiaciones de los altos grados del Rito Escocés Rectificado, de los Caballeros Masones Elus Cohen del Universo y del Soberano Santuario de Memphis-Mizraim de la República Argentina. Este proceso enriqueció la transmisión y amplió la profundidad de su trabajo iniciático.
Fruto de esta maduración, y con el fin de explicitar su herencia, se adoptó la denominación de "Rito Escocés Filosófico, Hermético y Kabbalista", como expresión exterior y distintiva de una búsqueda sincera por armonizar distintas tradiciones en una síntesis espiritual significativa, el que se ha mantenido en forma activa e ininterrumpida a través de la Respetable Logia Bethel N°1.
Hoy, esta tradición encuentra en la Orden Masónica de Chile su expresión viva y actual. Más que una simple continuidad, representa una verdadera revitalización del legado recibido, y nutrida por décadas de trabajo serio, metódico y discreto. Desde este lugar, la Orden abre sus puertas a nuevos buscadores, proyectándose hacia nuevas latitudes y conviviendo en armonía con otros Ritos Masónicos, como reconocimiento de la riqueza que habita en la diversidad de la Masonería.
Fiel a su esencia, la Orden Masónica de Chile continúa su labor como una escuela iniciática de 95 grados en lo que respecta al Rito Antiguo y Primitivo de Memphis Mizraim. Trabaja también en su interior el Rito Escocés Rectificado en todos sus grados, así como el Rito Moderno (o Rito Francés) en su versión original, recibido de manera ininterrumpida a través de un linaje claro trazable hasta fines del siglo XVI. Adicionalmente, se trabajan otros Ritos heredados del Sublime Hermano Robert Ambelain, más una filiación de la "Hermetic Order of the Golden Dawn", trabajados y profundizados bajo el alero de la Logia de Estudios e Investigaciones Masónicas de la Orden.
Su misión permanece intacta: custodiar la transmisión de la iniciación, profundizar en el lenguaje del símbolo y acompañar el desarrollo interior del ser humano.
Así, en continuidad con las antiguas escuelas de sabiduría, y en fraterna correspondencia con todas las corrientes que reconocen el valor de la iniciación, la Orden Masónica de Chile prosigue su obra: una labor silenciosa, constante y abierta a todo aquel —iniciado o profano— que sienta el llamado a emprender un camino de conocimiento, transformación y búsqueda interior.
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| Carlos Blin Arriagada | Robert Ambelain | Fermín Vala Amesti |


